Archive for the ‘Cactus’ Category

Dungeon
2 diciembre 2009

Dungeon
2009
Freeware (descárgalo aquí)

(¿Ven la categoría de este post? Efectivamente, abrimos categoría. Subcategoría más bien, dentro de Videojuegos, y la dedicamos a Cactus. Cactus es el nombre de guerra del programador sueco Jonatan Söderström, un salvaje todoterreno que programa a una velocidad increíble jueguecitos rápidos, infernales, y que usan la economía de medios y lo precipitado de sus planteamientos siempre en su favor, subrayando con infrarrealismo las autoimpuestas limitaciones técnicas. Cactus tiene decenas de juegos en su haber, casi todos gratuítos, unos más logrados que otros, pero todos interesantes. En Dosis Mínima iremos revisándolos uno a uno, desentrañando sus grandezas y apuntando a sus grandes, fenomenales, minimalistas logros estéticos y mecánicos. Bienvenidos al submundo de Cactus)

Dungeon fue programado para la competición, ya habitual aquí, Ludum Dare (ya saben: márgenes de tiempo estrechísimos, vago tema genérico para todos los programadores), en este caso para la miniedición 14, cuyo tema era Comedia y tragedia, línea inspiradora suficientemente vaga como para poder inspirar, literalmente, cualquier cosa. La ventaja con la que partía Cactus (y su compinche en esta ocasión, Arthur Lee), es que su poética de la simplicidad extrema ya lleva una carga considerable de comedia y tragedia, sobre todo cuando se pone en plan figurativo y narrativo y pasa de abstracciones. El resultado es este precioso Dungeon, un arcade plataformero de inspiración gráfica añeja y con un singular modo de contar la historia: cada pantalla da pistas sobre cómo ha muerto el rey, historia que a pesar de la brevedad del juego, tiene tiempo de dar un giro y manipular la percepción del sorprendido jugador.

Cactus ha finiquitado un juego de plataformas en el que, paradójicamente, los saltos del héroe son casi, casi realistas. Son minúsculos y escuetos, justos para superar los abundantes abismos que se abren bajo sus pies. Esa cuestión ocupará la atención del jugador la mayor parte del tiempo, pero que nadie se llame a engaño por culpa de la fama de Cactus: ni Dungeon es un juego simple, ni es un juego descuidado. Solo hay que observar las primeras pantallas, que muestran progresivamente el cadáver del rey, el arma del crimen y la vía de escape de su asesino, así como contemplar la simplísima pero muy cuidada animación del protagonista para admirar el sincrético talento de Cactus.

Cactus se esconde tras unas coordenadas de aparente simplicidad, casi desidia, para proponer mecánicas robustas y cortes de manga a las ideas preconcebidas del jugador. Estalactitas que no caen (¡increíble!), leones que no atacan, puentes levadizos que no se hunden, ya que como en los rolazos clásicos y los juegos eternos, el desafío de Dungeon está en el propio desentrañar los laberínticos pasillos de la mazmorra.

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