South Park – S01, E03 – Volcano

(Aviso para navegantes: La serie de posts sobre South Park fueron publicados en EliteVisión, y por ello se salen parcialmente del espartano aspecto del resto de Dosis Mínima. La explicación de los porqués y los cómos está aquí. S01 quiere decir Season01, es decir, Temporada 01)

South Park, poco a poco, episodio a episodio, va afilando su humor y, sobre todo, centrando la diana. Curiosamente, en este caso parece disparar en dos direcciones opuestas. Estoy cansado de oir a bienintencionados fans de Parker y Stone asegurar: “South Park triunfa cuando su humor es más fino y su ironía más sensata; pero su irritante tendencia al insulto fácil y a los chistes de caca, culo, pedo, pis invalidan sus logros”

Mal.

Las intenciones del humor de South Park circulan siempre en la misma dirección. Sólo hay que tener claro algo tan elemental, tan de primaria como que Rabelais hablaba de excrementos como catedrales y ventosidades hipohuracanadas y al mismo tiempo hacía una de las críticas institucionales más avanzadas y atrevidas de su tiempo. Pues South Park igual. En Volcano, Parker y Stone ponen en marcha su siempre discutida tendencia a reírse de los desfavorecidos (en esta ocasión, un hijodeputa que ha pasado por una operación de laringectomía y cuyo tono de voz, indudablemente, resulta gracioso) pero por otra parte clavan una sensata puñalada a la también muy discutida cuestión de la obsesión norteamericana por las armas. En torno a todo ello, como cola unificadora de los gags, uno de los temas vectores de South Park: la inocencia, lindante con la oligofrenia, de la población adulta internacional. Veámoslo:

Por una parte Parker y Stone no dudan en hacer sangre (con perdón) de la risible atonía del timbre de voz de Ned, uno de los dos adultos paramilitares que acompañan a los cuatro niños a un iniciático contacto con la Naturaleza. La culminación de esta facción de humor obvio está en dos momentos gloriosos: cuando el robótico Ned canta al calor de una fogata una arrebatadora rendición de Cumbayá, y cuando accidentalmente el cuerpo de Ned comienza a arder, y el tío de Stan, Jimbo, le dice a su colega que ruede por el suelo para apagar las llamas. El tosco grafismo de la serie, que reduce al mutilado veterano de Vietnam a una simple cabeza giratoria y los monocordes gritos de “It hurts, it hurts” hacen de este un momento genuínamente idiota, y por tanto, genuínamente South Park.

Y en otro frente, Volcano satiriza la necesidad norteamericana de empuñar armas de fuego como prolongación de una hombría bien entendida pero mal canalizada. Qué les voy a contar a estas alturas que no suene a tópico. El gag más escalofriantemente creíble, en ese sentido, procede de la excusa moral de Jimbo y Ned de poder aniquilar a cualquier animal que se crucen, justificadamente o no, con la excusa de “Viene hacia nosotros“. Gritando “Viene hacia nosotros” antes de disparar, los cazadores quedan legalmente liberados de toda responsabilidad por la muerte de una especie protegida. Al parecer, Parker y Stone se inspiraron en el caso real de un cazador furtivo en Colorado que disparó a tres osos negros de las Montañas Rocosas desde lo alto de un árbol. Su disculpa legal fue que “venían a por mí“. En ese sentido, la posición de Parker y Stone no puede quedar más clara que en el diálogo más reflexivo a la par que hilarante del episodio: “Stan, a veces puedes matar y a veces no, ¿comprendes?” – “No“. El hecho de que Ned sea un veterano de Vietnam, tarado, irresponsable y sin laringe no difumina la potencia del chiste. La multiplica.

Volcano deja patente la singular capacidad de South Park para incidir en la psique misma de los adultos. Ejemplo uno: caricaturiza la facilidad de la población media para prefabricar mitos ridículamente aterradores, como el Culosucio, un ser sasquatch-style con un brazo de apio y una pata de Patrick Duffy, de efímera existencia pero permanencia eterna garantizada en la amplísima mitología de secundarios carismáticos creados por South Park. Ejemplo dos: como decíamos más arriba, cagándose en el eterno paternalismo que los adultos necesitan como el respirar (y esto no es una dolencia norteamericana, me temo). Así sucede con Lava and You, que como saben se inspira en la serie de films propagandísticos que Estados Unidos usó para propagar la paranoia atómica a la velocidad del rayo con consejos irrisorios e inofensivos encabezados por el inmortal Duck & Cover

… y que tienen, como no, su lógica contrapartida conclusiva en South Park, como se puede ver en el arranque de esta secuencia.

 

Y así anda South Park. Como siempre, como en la vida real: los niños son influenciables, manipulables, inocentes hasta la idiocia. Los adultos, sencillamente, no tienen remedio.

Pueden ver Volcano aquí

ANEXO VOLCANO
1.- Hoy he aprendido algo (Repaso a las reflexiones finales de Kyle): Paradójicamente, es Jimbo quien inicia el “Creo que he aprendido algo” de este episodio, y es por dos razones. Primero, porque está claro que en este episodio los adultos son quienes deberían aprender; paradójicamente, insisto, la frase no acaba nunca: Jimbo, al final, no ha aprendido nada. Segundo, porque la cuestión, al final, es que los niños tampoco han aprendido nada.

2. Han matado a Kenny: Una gigantesca roca de lava endurecida parece acabar con Kenny, que poco después asoma por detrás de la roca para saludar, aliviado por su suerte. Un certero disparo perdido acaba con él de forma mucho menos melodramática. Las ratas que siempre acuden a devorar su cadáver lo hacen en off, muestra inequívoca de que Parker y Stone comienzan a darse cuenta del poder icónico de esta muerte recurrente.

3.- Palo del episodio (y el mejor insulto es…): Cartman: “Democrats piss me off”. Damas y caballeros, primer comentario político de Cartman, un personaje que con el tiempo acabará siendo portavoz de algunas de las tendencias más siniestras del espectro político. Nada casual que este debut se dé en un episodio que cuestiona el hecho (eterno caballo de batalla electoral en Estados Unidos) de que cualquier imbécil pueda empuñar un arma.

4.- Datos circunstanciales:
– La pata de Patrick Duffy propiedad de Culosucio cambia según el país: en España, pata de Ricky Martin; en Hungría, de Tom Cruise.

Una respuesta

  1. De este capítulo siempre recuerdo lo que dice Ned cuando están pescando
    “Hay que joderse, como huele a bacalao!”.
    Me parto.

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