Cuerpos de seguridad

Observe and Report
2009
Jody Hill

Realmente, no sé muy bien dónde ubicar la raíz del protagonista de Cuerpos de Seguridad, interpretado por Seth Rogen. Me explico: se trata de un pobre infeliz, como ha habido a espuertas en el cine, y antes que en el cine, en la literatura, pero detecto en él cierta inocencia, cierta ignorancia pura, cierta ausencia de tacto social cuyo abuelo bien podría ser el Travis Bickle de Taxi Driver. Ese momento en el que Robert De Niro lleva a Cybil Shepherd, ignorante de cómo funcionan las cosas, a ver una película porno en una cita, es el pistoletazo de salida para un modo de percibir la vida muy particular, muy dañino, muy amargo y que en cierto modo, puede aplicarse a cualquier ser humano masculino. ¿Por qué quieren decir X cuando quieren decir Y? ¿Y por qué nos hace tanta gracia si la cuestión, en realidad, da bastante pena? Independientemente de que Travis sea un psicópata, que lo es, me llama la atención ese aspecto fundacional de que se comporta en la cita como se supone que se tiene que comportar, atendiendo a lo que ha visto en películas y libros, a lo que la cultura pop le ha enseñado. Por supuesto, sus carencias afectivas y sociales son tan graves que mete la pata aunque cree estar haciendo lo correcto. Estamos lejos del anti-galán de la comedia clásica, que sabe como se tiene que comportar con las damas, pero las circunstancias o su propia ineptitud (pero nunca su ignorancia) se lo impiden.

El siguiente paso en esta escalada de equívocos es Jim Carrey. Carrey tiene un personaje que ha ido mutando de una película a otra, y es la del niño huérfano de cariño real cuya educación moral y emocional procede de los estímulos pop, principalmente la televisión. Por eso La Máscara es un torbellino de homenajes a los cartoons clásicos, por eso la mitad de las frases de Ace Ventura parafrasean, parodian o pervierten a otras películas y, sobre todo, por eso, el chico del cable en Un Loco a Domicilio precisa de las enseñanzas televisivas para saber, en todo momento cómo encaminar su comportamiento. De Un Loco a Domicilio, una de las comedias más devastadoras del cine moderno, hablaremos otro día, pero tengamos bien presente al icono cómico de Carrey para configurar la comedia actual.

El personaje de Seth Rogen en Cuerpos de Seguridad le debe tanto a la psicopatía camuflada de nihilismo de Taxi Driver como a la psicopatía camuflada de trauma teléfago de Un Loco a Domicilio. Se trata del guardia de seguridad de un infecto mall norteamericano, del que se ve su paladín y su protector. Abiertamente patético desde el primer minuto de metraje, incapaz de percibir los sentimientos positivos o negativos que genera a su alrededor, subconscientemente conocedor de su capacidad para desempeñar un trabajo de protector del inocente real (aunque sea guardia de tráfico), construye a su alrededor una pirámide de falsedades y de comportamientos impostados, robados a series de televisión policiacas de baja estofa y literatura negra para construir un personaje de defensor de la ley que sólo existe en su cabeza. Y así, la persecución de un exhibicionista de tres al cuarto se convierte en una odisea criminológica, y una cita con la guarra del mall se transmuta en maniobra de seducción solo al alcance de un galán de Hollywood.

Hay otro referente clarísimo, pero que redondea todas estas influencias, en Cuerpos de seguridad. Se trata de la anterior película del director y actor Jody Hill, The Foot Fist Way, protagonizada por el propio Hill y en la que el antihéroe ve distorsionada su percepción de la realidad a causa de la dimensión marcial. Demasiadas películas de Van Damme, demasiada integración en el submundo de las competiciones marciales de tercera, demasiado permitir que una fantasía pajera devore cualquier viso de posible integración social. Hill está construyendo, pues, una insólita filmografía basada en la decepción y el fracaso teñido de éxito pobre. Está haciendo comedia con los materiales más tristes y deprimentes que puede encontrar, basados en la desidia y la masculinidad jodida. Un desafío que, no nos engañemos, solo está al alcance de los maestros.

3 comentarios

  1. Muy interesante esa asociación entre Barnhart y Bickle y el Carrey de ‘The Cable Guy’, cojonuda para explicar la alienación del primero. A mí me atrajo más todo eso que comenta sobre haber mascado fatalmente un montón de cultura basura sobre polis y detectives, lo que me hizo emparentarla a ‘Cop Land’ y poniendo ‘Observe & Report’ como un western borderline (o así). Me gustan particularmente los paralelismos que mantiene con la previa de Hill; cómo amplía algunos aspectos de ‘The Foot Fist Way’ y mantiene otros intactos. La bulla contra los policías es grandiosa, desde que lleva la macarronería de TFFW a un estadio mayor.

    Un peliculón, curiosísimo lo bien que entra y lo limpiamente que está narrado teniendo en cuenta los materiales que maneja.

  2. y por eso Jody Hill es el futuro.

  3. ¿Y que me dicen de la secuencia del enfrentamiento con todos los polis a ritmo the “The Hero” de Queen?😄

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