Heavy Weapons

Heavy Weapons
Long Animals
2009
Flash (juégalo aquí)

Durante el recién fenecido ArsGames comprobé con horror que demasiados participantes en el congreso sobre arte y videojuegos celebrado en La Casa Encendida consideraban sólo un valor artístico en un juego si se daba el caso de que el juego poseyera a) intención o b) mensaje. El resto es industria. Es decir, y lo he dicho otras veces: tenemos una forma cultural joven y rompedora, capaz de acabar con los prejuicios y los lugares comunes que invaden la crítica, el análisis y el consumo de las otras artes… ¿y estamos encantados replicando los errores de los viejos? Bueno, como quieran, pero yo no andaría confundiendo “ser adulto” con “llevar corbata”, porque son cosas bien distintas y por otra parte, no nos la cojamos con papel de fumar: no tiene nada que ver con el arte.

Veo que en Dosis Mínima he dejado caer un par de juegos diertidos, de diseño irreprochable, pero de intenciones abiertamente artísticas, tal y como la entendían los desencaminados museeros de ArsGames. No quiero que se malinterprete las intenciones de este blog ni de este escribiente: los juegos que traigo a Dosis Mínima pueden tener un mensaje, y desde luego a mí me resulta más sencillo comentarlos si así es, porque narices, es que de ese modo tenemos algo de lo que hablar. Pero no es lo que define a un buen juego. Ni siquiera es lo que define a un juego.

Por ejemplo: Heavy Weapons es un arena shooter sencillo y rotundo. Bonito, diseñado con gusto en todos sus aspectos (desde la mecánica al acabado gráfico, pasando por el apartado sonoro) y con una serie de características en su desarrollo que lo colocan por encima de la media del género (60 niveles, tres jefes finales, 21 armas a elegir, cada una con características propias). Pero ni cuenta nada ni expresa nada más allá de la pura sensación de frenesí, el mero espectáculo de luz y color que fabrica el jugador mientras se desarrolla cada partida. La satisfacción que se obtiene es el consumo de ese espectáculo y la emoción de la partida. Creo que está bien claro que no hay que buscarle muchas justificaciones a algo tan generoso como eso, y mucho menos si no está contaminado por los cánones del contar historias y de ajustarse a esquemas narrativos y estructurales que han terminado convirtiendo a buena parte del resto de los medios en cementerios de elefantes.

Disfrútenlo. Se trata de eso.

4 comentarios

  1. Completamente de acuerdo en la valoración artística de un videojuego.

  2. ¿Pero es videojuegos la mejor palabra? ¿O la única palabra para definir al medio? ¿Qué es Lo Artístico? Para simplificar, para quién no ya tiene aquí algunas pistas (http://www.esnips.com/doc/ad88e04c-c475-4c95-bcb2-16eb3b414432/Walter-Benjamin—la-obra-de-arte-en-la-epoca-de-su-reproductibilidad-tecnica), es un lenguaje. Un medio. También un proceso creativo, neceseriamente dotado de algún creador o creadores, de algunas cosas.
    ¿Cuándo se refiere a lo adulto y la corbata a qué se refiere? (por curiosidad, vamos) Porque si se refiere a lo que viene pasando, a juegos que deberían parecerse más en forma (que el fondo es otra cosa, muy interesante) a Gears Of War o Crackdown (por citar dos ejemplos de juegos cuyo aparato narrativo no ocurre en largas cinemáticas) estoy de acuerdo. Pero, ojo, de esto gran parte tiene la crítica que no busca una idea ambiciosa de la obra, sino una idea de la Cultura legítima. Pero que la Cultura, así en mayúsculas, es industria lo sabemos todos. Lo que pasa es que ocurren ciertas confusiones. Porque cuando se leían los titulares de “los videojuegos ya son Cultura” se hablaba de cifras, pero enseguida vino la otra parte. La parte que debe corresponde al cine. Porque la cuestión es darse importancia y asegurarse que el consumo tiene una parte, uhm, que compensa. Que es Cultura, pero que, además, es un Bien Cultural, es Patrimonio. No sé si me explico. Pero esa parte no debe interesarnos. Hay una frase muy hermosa de Harold Bloom al principio de The Western Canon, una que aclara, de entrada, algunos de los misreadings que podemos hacer en su obra: si leemos es para enfrentarnos a nuestra propia mortalidad, escribe. Es decir: para gestionar nuestra soledad. En pocas palabras: para darnos placer, siquiera intelectual, estético. Pero el debate debe empezar en esos términos. No sé si me explico.

    En un apartado modesto, me gustaría explicar que no creo que todo esté perdido. Es cierto que la mayoría de críticas están viciadas, pero ¿acaso no hay una nueva generación de crítica literaria estupenda y otra anterior que nos sigue enseñando cosas valiosísimas (Derrida, De Man, Bloom, Frye)? Además ¿no se confunde la importancia del mensaje con el modo en que está enunciado? ¿No se confunde, de hecho, la comprensión del mensaje con su valor real? ¿No será que el problema no es que se dé importancia al mensaje, sino que estamos buscando un discurso que podamos descodificar y que nos resulte atractivo por ello? Me parece, vamos. Este juego que enlaza usted es un gran juego. Pero lo es fundamentalmente porque tiene una intención. Usa su gameplay fluido para conducirnos a una experiencia estética. Ya tiene una intencionalidad: es estética. ¿Y qué hay de malo en ello? Nada. Hay que leer más teoría literaria, pero no sólo la que se refiere a la narrativa, a la historia novelística, sino a la de la poesía. La poesía de Wallace Stevens nos ha enseñado, among other things, a mirar de un modo distinto, a percibir las superfícies de otro modo extraño. Tomemos un poema.:

    Anecdote of the Jar

    I placed a jar in Tennessee,
    And round it was, upon a hill.
    It made the slovenly wilderness
    Surround that hill.
    The wilderness rose up to it,
    And sprawled around, no longer wild.
    The jar was round upon the ground
    And tall and of a port in air.
    It took dominion every where.
    The jar was gray and bare.
    It did not give of bird or bush,
    Like nothing else in Tennessee.

    ¿Qué versión hay de este poema? Se sugieren varias, claro, pero ¿alguna que podamos entender a primera vista? Pero su sofisticación es innegable ¿no? Lo mismo puedo decir de este aparentemente sencillo videojuego.
    ¿Pero qué medios están en cementerios de elefantes? Puedo entenderle, pero los criterios suelen ser dos. Uno, el Mercado, por supuesto. Dos: la falta de esfuerzo y actualización en los aparatos críticos que suelen estar dominados por la Academia. Pero siguen habiendo páginas memorables escritas por Thomas Pynchon, por Philip Roth, por Nicanor Parra por citar los primeros (últimos) que he leído últimamente….

    La idea del mensaje parte de una confusión elemental y que todo ella tiene que ver ocn la crítica de cine más sencilla que es la que muchas veces parte de un anti-intelectualismo radical.

    Creo que tiene mucha razón, pero, precisamente, lo que nos gusta es el tomar partido, que eso hay que hacerlo, nos guste o no. Porque mucha gente confunde la idea del arte nuevo, de crear un canon alternativo con los momentos de estúpido relativismo postmoderno.

    Se puede hablar del genio de Russ Meyer, pero no debería ser comparable a cualquier comedia erótica de la Transi menor. El Meyer de Faster Pussycat Kill Kill! no es exactamente un Meyer juvenil más que en la formulación, porque tras esa película se esconden alucinantes soluciones visuales, pero una visión oscura y satírica y tremenda del deseo y la humanidad.

    Un saludaco.

  3. El abstracto también es arte. Pero se sacan mas subvenciones vendiendo mensajes.

  4. It’s only rock & roll but i like it.

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