Cuento de Navidad

Cuento de Navidad - 500 - 08

Cuento de Navidad
Robert Zemeckis
2009

Desde que, siendo muy niño, entendí que los responsables de Los Fantasmas Atacan al Jefe no habian inventado nada, sino que era la misma historia que cada año veía por televisión en versiones más o menos idénticas pero con leves variantes, me pregunté por qué, si tan obvio nos resultaba a todos que lo mejor del cuento eran los fantasmas, no había más espíritu doliente y menos flashback. Años más tarde entendí, y en esa errónea creencia me quedé, que para Dickens los fantasmas no eran más que un resorte argumental, una forma de narrar una historia con moraleja, un cambio de actitud de su protagonista y un canto a las buenas intenciones. Más tarde, conociendo mejor a Dickens, deduje que al autor inglés no le interesaba tanto hablar de Scrooge como hablar de las ínfimas condiciones en las que se encontraban las clases medias y bajas de la Inglaterra de la época, tema que como sabemos, desarrolló con detalle en obras como Oliver Twist. Pero mi percepción de los fantasmas como un mero ajuste narrativo seguía siendo erróneo. Ha tenido que ser este Cuento de Navidad de Robert Zemeckis el que me sacara de mi confusión.

Cuento de Navidad es extraordinariamente fiel al libro en el que se inspira. Nunca antes los fantasmas habían sido plasmados en pantalla tan similares a la idea que había tenido Dickens. Para ello se pone en marcha la maquinaria tecnológica que justifica la película (que justifica, de hecho, a estas alturas, otra versión de Cuento de Navidad) y se sacan a relucir las 3D, con ese uso entre rupestre y atrevido que le está dando Zemeckis (y solo Zemeckis) desde Polar Express: la traducción a realidades y carnes virtuales de actores autenticos. En este caso, notoriamente, Jim Carrey y Gary Oldman, dando vida cada uno a un buen puñado de personajes. Y aquí reside el pecado, pero también la virtud de Cuento de Navidad. Cae en la tentación de perderse por aburridas montañas rusas de vuelos estratosféricos y griterio por los tejados de Londres, pero siendo 3D y siendo Zemeckis ya contábamos con ello y, decididamente, tampoco es que moleste demasiado. Pero por otro lado, las 3D ponen en marcha una extraña exhibición de efectos especiales que permiten que, por una vez, los fantasmas sean como los concibió Dickens: aterradores, reconocibles y desconcertantes. Con un rarísimo equilibrio entre patetismo y horror puro en el caso de Jacob Marley. progresivamente más despiadados en el de los tres espíritus navideños, los fantasmas se presentan como seres complejos y con un punto emotivo, precisamente porque la tecnología permite que los tres… los interprete Jim Carrey. De repente, la tecnología punta revela una utilidad inesperada a estas alturas: no solo proporciona emoción burda y basada en el shock puro, sino que, después de tantos años y versiones, añade matices y reinterpreta el cuento original, dando personalidad y entidad a los tres fantasmas. Y así, y Dickens asentiría satisfecho, la historia de Scrooge y su conversión atrapa y emociona al espectador permitiendo que Cuento de Navidad sea al mismo tiempo una historia de aparecidos al más puro estilo de la ghost story victriana y un retrato humano e imperecedero de una de las épocas más crueles y complejas de la historia moderna.

Una respuesta

  1. Acabo de verla. Gran reseña.

    Me ha parecido que tenía unos problemas de ritmo algo raros, sobretodo por las montañas rusas (lo que yo llamo el Tirururí), y que personajes esenciales en el mundo dickensiano como Tiny Tim son cualquier cosa menos conmovedores, como una especie de robot androide mal-rollero.

    Lo que SÍ me ha parecido altamente interesante es la traducción que hace Zemeckis de la historia. Desde un detalle muy insignificante, como la primera frase del libro, que se revela fundamental: esa primera frase es, además, uno de los mejores inicios literarios de toda la obra de Dickens y es algo que sabe cerrar bien recuperando el cierre fabulador y ‘narrado’. Los elementos caricaturescos funcionan a ratos en Cratchit/Oldman, pero básicamente en Jim Carrey. El estilo de Dickens para describir a sus personajes es altamente caricaturesco y el humor jugaba un papel esencial en el autor de Oliver Twist, que incluso en los momentos de mayor tiniebla de ‘Twist’ había un rasgo único en sus personajes. Y sí, el primer encuentro con Marley reproduce bien la textura de la ilustración (http://www.ibiblio.org/ebooks/Dickens/Carol/Dickens_Carol.htm#p19) pero también la tensión del encuentro.

    Lástima de técnica, que es capaz de dar lo mejor, pero también lo peor. Veremos qué pasa con el Tintín de Spielberg.

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