South Park – Introducción

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Vaya, vaya. A mi edad y haciendo trampas. Bueno, sí, pero son trampas relativas.

El texto que van a leer a continuación es la introducción sobre mi serie de posts acerca de South Park que escribí para el oficiosamente paralizado proyecto Elitevisión, una idea en la que sus responsables pusimos bastante ilusión y energía, y que por algún motivo no terminó de funcionar. La idea era coger a unos cuantos titanes blogosféricos y ponerlos a postear sobre sus series de televisión favoritas. Las reglas eran sencillas: se postearía sobre un capítulo en cada post y se haría en orden cronológico. Es decir, aprovechar la estructura lineal de los blogs para organizar una enciclopedia, episodio por episodio, de nuestras series favoritos. Fracasó, claro, porque los análisis exigían mucho tiempo y mucho esfuerzo a sus autores, pero para que nos entendamos, entre los responsables estaban mentes preclaras como Raúl Minchinela, Absence, Dr. Zito, Noel Ceballos, Diego Ávila o Jordi Sánchez-Navarro. Gente con mucho que decir. Les recomiendo que acudan a EliteVisión y recuperen lo que sí se escribió, que no fue moco de pavo.

Yo me endilgué dos, a falta de una: Jackass y South Park. La primera quise analizarla sketch a sketch, y la segunda episodio a episodio. Y aquí viene la trampa, que no lo es tanto: Dosis Mínima acogerá en su seno el análisis de nuevos episodios de South Park. Eso me permitirá recuperar una serie de posts que, francamente, estaba disfrutando mucho en su revisión de la serie por orden cronológico, y me permitirá respirar y permanecer fiel a mi dosis diaria, porque los siete primeros capítulos… están ya escritos. Así que disculpas por adelantado por esta pequeña traición porque, efectivamente, esta introducción a South Park y los próximos siete posts sobre la serie son refritos. Pero no hay dos sin tres: espero que revisarlos y reescribirlos para Dosis Mínima me sirva para sacar fuerzas seguir adelante con el proyecto de analizar todo South Park. Así que nos seguimos leyendo.

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SOUTH PARK – NOT ANOTHER CARTOON SERIES

La génesis absoluta de EliTeVisión está en un atrevido post que iba a publicar en El Focoblog: 20 razones por las que South Park es mejor que Los Simpson. Cómo semejante punto de partida llegó a convertirse en lo que fue el mastodóntico proyecto elitevisionista es una cuestión tediosa y sin relevancia real, pero detengámonos, si les parece, en la embrionaria intención de escribir un post con esa temática. Porque pararse a pensar en 20 razones por las que South Park es mejor que Los Simpson, independientemente de que se encuentren o no, es una actitud muy South Park ante la cultura moderna: una pedorreta fatua, molesta, maleducada, vanidosa y, por todo ello, muy valiosa en estos tiempos que corren.

Esa veintena de motivos nunca llegó a escribirse, pero me gustaría recuperar tres de ellos. Indiscutibles, obvios, desafiantes incluso, en su meridiana claridad. Tres motivos que no demuestran ningún tipo de superioridad cualitativa de South Park sobre la serie de Fox, pero que desde luego dejan bien claro que South Park no sólo soporta, sino que exige un análisis como el que comenzó en EliTeVisión y proseguirá en Dosis Mínima: capítulo a capítulo, concienzudo, a fondo. Es decir, y renombrando las intenciones iniciales de aquel post…

TRES RAZONES QUE HACEN IMPRESCINDIBLE A SOUTH PARK

Primero: La aguerrida fidelidad a una estética basada en la modestia. Aunque ahora South Park se construye a golpe de CGI, sus autores filmaron las primeras temporadas con recortes de papel animados de forma muy rudimentaria. Actualmente, pese a lo completo del equipo de producción de la serie y la posibilidad económica de pequeños desmanes estéticos como el famoso episodio Make Love, Not Warcraft, South Park es furiosamente fiel a su estética originaria, aquella que Matt Parker y Trey Stone fundaron hace once años. La CGI actual de la serie, de hecho, intenta imitar la textura e imperfecciones del papel de entonces, en un cariñoso guiño a unos modales underground que han mantenido a la serie en su eterna categoría de la serie más radicalmente cool del planeta.

Segundo: La sencilla pero contundente reformulación que South Park ha llevado a cabo del concepto de la autoría. A diferencia de los mastodónticos Simpsons, donde Matt Groening queda como un difuso diosecillo creador, y anticipándose a unos códigos autorales completamente en boga en la televisión actual (desde El Show de Larry David a Padre de Familia), la presencia constante de Matt Stone y Trey Parker como responsables absolutos de los logros de South Park supone un refrescante giro de ciento ochenta grados en el a menudo impersonal mundo de la televisión. Hay que tener en cuenta que South Park tiene once años, pero que cuando nadie estaba ahí dando la cara, Parker y Stone lo estaban, y presumiendo también de una multidisciplinariedad artística pocas veces igualada (protagonistas de Baseketball, dirigiendo una película basada en la serie cuando esta llevaba muy pocas temporadas, compaginando con labores de dirección de Team America…). Con todos los ribetes en forma de colaboradores que se quieran señalar (y que señalaremos), South Park es una serie de autor y si bien, por supuesto, no ha sido la primera, sí que es cierto que su longevidad, éxito y el carisma de sus responsables ha allanado el terreno para que ahora oigamos más nombres propios al hablar de televisión.

Tercero: Su casi imposible nivel de calidad constante. Y aquí sí que South Park se merienda a todas las series de su misma categoría con quienes la comparemos. Dejando aparte un par de bajones de ingenio que, como veremos, coinciden con compromisos profesionales de Parker y Stone ajenos a la serie (es decir, que tienen la mejor excusa posible), South Park se mantiene insólitamente en la cresta de su ingenio. Es cierto: el hecho de que las temporadas de la serie sean más cortas de lo habitual y de que la relación entre creadores y Comedy Central sea ejemplar (tanto en lo pecuniario como en el trato que recibe la serie) favorece una calidad sin altibajos, pero también es cierto que la serie se va acercando a los 200 episodios emitidos y no ha experimentado más desgaste que el lógico en una producción en la que no ha habido cambios radicales. El reciente Emmy para el episodio sobre el WoW es sólo la constatación por parte del mainstream de que está encantado de dejarse devorar por el underground. Y que nosotros lo veamos.

En Dosis Mínima analizaremos cada uno de esos episodios con exactitud puntillosa, desentrañado la marea de referencias que cada uno oculta, y sugiriendo no solo las 17 razones que quedan, sino dando argumentos para construir una catedral de justificaciones de número no inferior a las tres cifras.

¡Hijosdeputa!

5 comentarios

  1. Pues se agradece que se retome algo de aquello, aunque es una lastima que solo una de las series.

    Debería instar al resto de autores a que se pusieran de nuevo, aunque fuese en otro formato. Los suyos de South park, los de Expediente X y los de IT Crowd los tengo especial admiración.

  2. South Park nunca deja de partirme el ojete, no he visto todos los capítulos ni de lejos, y me alegra. Siempre que vuelvo a ella no me deja de entusiasmar. Si tuviera la oportunidad de salvar una serie de un hipotético holocausto audiovisual escogería South Park sin duda.

  3. A todo esto, ¿cabe la posibilidad de resucitar Elitevisión? ¿O está en un coma irreversible? Es una lástima gorda. Se lo digo porque charlando por ahí he conocido a más de uno dispuesto a abrir nuevas series. Bueno, al menos usted rescata una de las suyas aquí. Algo es algo. Pero me hostia a HH un día de estos por dejarme con mono de X-Files.

  4. Bueno, como le diría… Elitevisión no está cerrada. Cada cual tiene su usuario, su contraseña y su invitación a continuar. Otra cosa es que todo el mundo haya escogido la molicie ajena como motivo perfecto para dejar de postear. Por otra parte, creo que los pesos pesados de Elitevisión están muy liados, no hay más que ver sus agendas y sus respectivos blogs. Pero Elitevisión está en coma, simplemente: cuando sus miembros quieran seguir posteando, ahí estará esperándoles.

  5. No tenía ni idea de la existencia de Elitevisión…
    Debo reconocer que a las primeras temporadas de South Park no les hice mucho caso, vamos, que no tenía mucha fé en la serie. Pero es increíble cómo ha ido ganando calidad en todos los aspectos año tras año.
    Por cierto, aunque les dieron el Emmy por el capi de WOW, poco después “dedicaron” un capítulo a Bono (en el que LITERALMENTE dijeron que era una mierda) en el que aparecía el Emmy ganado en una esquina de la pantalla cada pocos minutos, el caso es que al final del episodio el padre de Stan caga un zurullo enorme (más grande que Bono) y le dicen: “señor Marsh, aquí tiene su premio” el Emmy vuelve a aparecer en pantalla, lo cogen, y lo incrustan en la mierda… simplemente IMPAGABLE.

    PD: Aunque habrán mejores, mi capi favorito siempre será “Lice Capades”.

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