Batman Vs. Aliens

batmanvsaliens

Batman / Aliens 1-2, Batman / Aliens II 1-4
1997, 2002
Ron Marz y Bernie Wrightson, Ian Edginton y Staz Johnson

No soy ningún completista de tebeos de Batman a pesar de mis simpatías por el personaje, aunque sí lo soy de los comics de Aliens. Cosa que, bien pensado y ahora que lo veo escrito, no tiene ningún sentido. Da igual: el reciente lanzamiento por parte de Planeta de un volumen que agrupa las dos miniseries que hasta el momento han enfrentado al detective enmascarado de Gotham y al horror galáctico creado por H. R. Giger me ha tentado lo suficiente como para llevármelo a casa e imbuirme en una dosis de horror franquicial de sota, caballo y rey.

De todos los disparates que las maniobras comerciales de DC (y enfrentar a Batman con los aliens lo es en grado máximo) pueden llevar a cabo con el Batman actual, creo que la más desafortunada es sacarlo de Gotham o cualquier entorno urbano similar. Cuando por necesidades de guión la JLA lo manda al espacio exterior o, como en este caso, se le ve presumido y taciturno, con capa y máscara, bajo un sol de justicia en una selva tropical, la escasa raíz pulp post-gótica que es connatural al personaje queda atomizada. Hay formas de salir bien del paso en crossovers de compromiso (aquel enfrentamiento Planetary vs. Batman, por decir el primer choque entre creaciones antagónicas que se me viene a la cabeza), pero desde luego, enfrentar a Batman con un cocodrilo en un pantano no es la forma de hacerlo. Ese es el punto de partida de la primera miniserie, ilustrada con aburrida formalidad por un Berni Wrighston al que le hemos visto salir airoso de situaciones más complicadas. Aquí, Batman va a rescatar a un amigo a la selva, y encuentra un comando que investiga lo mismo que él. El aterrizaje forzoso de una nave alienígena y la aparición de las letales criaturas de doble mandíbula da pie a la consabida avalancha de tópicos sólo apuntados por las películas y muy explotados por los comics de Dark Horse sobre la franquicia: paramilitarismo vacuo y deshonestas corporaciones que quieren convertir los alienígenas en armas biológicas definitivas. ¿El problema? En un ambiente de futurismo claustrofóbico funciona; en el poco apropiado para estas cuestiones universo de Batman, vemos al investigador murcielaguista despistado, haciendo deducciones sobre el ciclo vital de los aliens que hasta el más despistado de los lectores de un producto tan derivativo como este se sabe de memoria. Una pesadilla protagonizada por los padres de Bruce Wayne es el mejor (y más intrascendente) momento de un tebeo cuyo clímax, la aparición de un alien-cocodrilo, es decepcionante por no respetar los elementalísimos preceptos de diseño de la criatura.

La secuela, cinco años posterior, es mucho más simpática: los aliens quedan sueltos en Gotham gracias a esa mezcla de accidente y conspiración tan amanosa y Batman tiene que ponerles freno a guantazo limpio. Conscientes de estar manejando un material completamente de derribo desde su misma concepción, el guionista Ian Edginton (veterano autor de varias miniseries de Aliens, Predator, Terminator y demás franquicias de Dark Horse, propenso a los diálogos concisos y la narración visual) y el dibujante Staz Johnson (habitual de Marvel y DC, muy capacitado para las splash-pages y las viñetas-espectáculo) firman una montaña rusa de conceptos ridículos y acción sin freno en el que los aliens son un virus biológico que afecta, en una imprudente decisión narrativa, a los presos de Arkham. La aparición de un Alien-Joker marca el punto álgido en términos de disparate de una miniserie en el que los aliens recuperan el carácter letal e implacable que tan a menudo pierden en tebeos y secuelas cinematográficas. Un punto positivo muy a tener en cuenta para un volumen que no puede evitar el regusto amargo de la inevitable e irrespondible cuestión «Pero… ¿por qué se meten en estos jardines?»

Una respuesta

  1. Ciertamente lo de la Corporacion y el Complejo Militar-Armamentisco es algo que jamas se han podido sacudir…

    La otra faceta presente, que exploto bien Verheiden como guionista en su primer inquietante volumen de Dark Horse, es la mística: el Alien como criatura perfecta, como un Dios al que convertirse…

    Y que me dicen de Ripley ? Que preferían la Ripley veterana de Vietnam con sus traumas belicos, sus fobias a los robots, su maternidad interrumpida o la transiente Ripley híbrida 2.0 ???

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