The Punisher – «La resurrección de Ma Gnucci»

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Punisher – War Zone 1-6
2008
Garth Ennis y Steve Dillon

Quizás la única cosa que no podemos perdonar a Garth Ennis, alma tras la inmensa mayoría de las aventuras de El Castigador durante la última década, es que su promesa «Si quieren quitarme esta colección, tendrán que arrancármela de mis manos muertas», bramada cuando solo llevaba un par de años con el personaje ha sido rota. Una década después de iniciar su paso por la mejor colección del personaje y de toda la línea Marvel Knights (con el permiso de los también estupendos arranques de las respectivas colecciones de Spider-Man y Daredevil), Ennis se despide de Frank Castle con la miniserie de seis números Punisher – War Zone, que aquí se ha editado en un tomo bajo el título La Resurrección de Ma Gnucci.

A estas alturas, me resulta ridículo explicar qué ha hecho tan grande a esta década de Punisher, tan ridículo como intentar convencer a alguien de las virtudes de los mejores momentos de Transmetropolitan, del magnetismo de cualquier número de los ochenta de 2000 AD o de qué hace especial un tebeo de Jack Davis. Hasta ese punto me ha calado hondo esta etapa de Punisher, un personaje muy cumplicado de humanizar sin caer en la caricatura ñoña o en la psicología de andar por casa, esa que obliga a los guionistas de Peter Parker a visitar la tumba de su tío cada tres números y a recitar el adagio del gran poder y la gran responsabilidad las narices. Es cierto que Ennis, con la inestimable ayuda de su compinche el grandísimo Steve Dillon arrancó en Marvel Knights con un tono grotesco y descreído, pero que afectaba especialmente a los secundarios (ese Soap, esa corte vecinal), mientras se mantenía sobrio en la caracterización del contradictorio e inclasificable antihéroe. Por eso, cuando el tono de las historias cambió al pasar la colección al sello Max, convirtiéndose en una serie áspera, dura, desencantada, de violencia nada pirotécnica, con un poso de amargura que ya lo querrían algunos comics de temática social, en realidad Ennis no cambió al personaje. Cambió a sus némesis, que pasaron de ser mafiosos de opereta a proxenetas de la Europa del Este; y que en vez de contar con matones descerebrados como el memorable Ruso, eran protegidos por ejércitos de asesinos anónimos. Finalmente, en esta despedida esperemos que no definitiva del personaje, Ennis ha resucitado (más o menos) a la increíble Ma Gnucci y le ha sumergido en una de esas aventuras ligeras (¡policías lesbianas en ropa interior!) que caracterizaron a Marvel Knights. Pero, y aquí está el toque de genio, lo hace después de que hayamos visto a Frank contemplar durante más de media década los abismos morales más atroces que Ennis ha llegado a escribir. Lo que ha demostrado el guionista en estos diez años es una veneración total por Castle, así como una capacidad espectacular para dotarle de humanidad (aún dentro de un origen que, como el de Batman, hace tiempo que perdió su sentido y solo puede explicarse a través de la pura y dura psicopatía). Y también supone un regalo para el guionista que le suceda, porque éste tendrá carta blanca.

Nadie, absolutamente nadie puede igualar la labor que Ennis ha hecho con Punisher en estos diez años, pero desde luego el personaje está en un momento inmejorable. Su nuevo escritor puede tirar por la caricatura, puede apuntar a la serie negra más realista. Pero si algo demuestra La Resurreccion de Ma Gnucci es que a Frank Castle aún le quedan muchos tiros que pegar. Y nosotros que lo veamos.

4 comentarios

  1. Gran apunte el del cambio de némesis según el tono.
    Es una puta lastima que este Punisher haya pasado desapercibido tanto para publico como para crítica cuando ha resultado ser una de las mejores series largas de Marvel de los últimos años.

  2. Ennis es el mayor genio que ha parido el cómic (Con permiso de Alan Moore).

    Cosas como Predicador o Punisher(La serie MAX) no se ven todos los días.

  3. Coincido en tu análisis general de la etapa de Ennis en Punisher (no puede ser de otro modo), pero no en tu análisis particular de este “La resurrección de Ma Gnucci”, que lo veo flojo comparado con el suculento festín que el irlandés nos ha servido en estos años de MAX Punisher. Y es que creo que Ennis le coge mucho más el pulso al personaje en la colección MAX que en este Marvel Knights, que la veo excesivamente gamberra.

  4. El adverbio “Excesivamente” nunca va asociado a “gamberra” en mi vocabulario.

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