El Rey de la Montaña

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El Rey de la Montaña
2007
Gonzalo López-Gallego

Empecemos por un preámbulo relativamente relacionado con la estupenda El Rey de la Montaña que me va a ahorrar tiempo y espacio: una de las entregas más preclaras, directas y contundentes del imprescindible videoblog Reflexiones de Repronto de Raúl Minchinela: El cabrón del campo. Supongo que no habrá que dar demasiados ejemplos de películas españolas en las que el campo es el mal (el campo del norte, que el secarral sur de la península puede presumir de pocos escenarios naturales comparables a los que ambientan El Rey de la Montaña). Me quedo con dos rarezas bosquímanas que van más allá de la mera gymkana post-Zaroff: la insólita y coyuntural Morbo de Gonzalo Suárez, donde el bosque es refugio de espíritus y frondosa corporeización de fantasmas psicológicos, y la más reciente y también muy única Los Cronocrímenes de Nacho Vigalondo, con el bosque como perfecto reflejo de la confusa multiplicación transtemporal a la que se someten los personajes de la película, y agudo contraste con las aparentes necesidades tecnológicas de su argumento. El Rey de la Montaña, aunque circula por vericuetos ambientales con puntos en común con estas y muchas otras muestras del ruralismo inquietante patrio aún apuesta más alto, y convierte al bosque en un espejo del vacío moral por el que deambulan los personajes de la película.

Casi toda la recepción negativa que padeció El Rey de la Montaña en su estreno coincidía en un punto que desde luego no implica ceguera crítica (no puede estar más en las narices del espectador), pero sí miopía interpretativa: una vez se desencadena el conflicto inicial que hace que Quim (Leonardo Sbaraglia) y Bea (María Valverde) se vean perseguidos en una zona forestal sin razón aparente por un par de francotiradores, la acción devora por completo cualquier aspecto de la película. No hay personajes, no hay evolución ni desarrollo de conflicto, no hay nada más allá de dos personas huyendo de un grupo de fantasmagóricos asaltantes. Las desvaídas e inexpresivas interpretaciones del dúo protagonista multiplica la abstracción de una película que se quiere lo más pura posible, y de ahí los detalles que muchos consideraron problemáticos. Primero, no hay conflicto moral para los protagonistas, que no dudan en abandonarse uno al otro si es preciso con tal de sobrevivir. Y segundo, no hay justificación sensata para los asesinos, a quienes Gonzalo López-Gallego relega al papel de niños psicópatas (pero ni remotamente traumados), como reconociendo que las razones son lo de menos (al menos lo son en el sentido del irónico «hola, tú mataste a mi padre, prepárate a morir»: un mero resorte narrativo). Aquí hemos venido a ver una peripecia survivalista y ya. Así, la tan oída crítica de que la película no plantea con suficiente fuerza su hipotética moraleja (o, cuando menos, observación) acerca de la desalmada sociedad actual y el posible efecto pernicioso de televisión, videojuegos y demás vehículos de ultraviolencia en la moral de los más jóvenes implica ciertas carencias del crítico (esto es, su necesidad de localizar un asidero moral en toda forma narrativa), pero no en la película, que arranca fría, distante y sin concesiones de una forma tan pulcra y virginal como acaba. Desafiante e insolente.

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9 comentarios

  1. A mí los planos de FPS y el final me hicieron mucha gracia, pero no recuerdo nada más…

  2. Yo sí la recuerdo! La vi anoche!

  3. Ese cartel es un poco puñetero, eeeeh…

    La tengo pendiente de ver, pero me hicieron un “Bruce Willis Está Muerto” con el final :S

    ¡Ánimo con esta aventura, campeón!!

  4. Yo también tengo ganas de verla, no sé si a pesar o debido a las críticas que he leído.

    A mí, que soy del norte, me dan más miedo los secarrales de sur. Me vienen a la mente las crónicas negras de la España profunda. El terror español está en los cortijos.

    ¡Suerte con el proyecto!

  5. Ya era hora! Ya le dije que Sitges 07 no fue ni medio normal, las tres mejores pelis eran españolas. A tope con Gallego!

  6. Me gustó, es un survival más que decente e infinitamente mejor que muchas mierdas estrenadas directas a video en USA.

  7. Yo debo reconocer que sí que me quedé un poco mosqueado cuando se descubre el pastel, pero hasta ahí me lo pasé bomba con la película. A ver si la recupero estos días.

  8. Dado el caracter anfetamínico del asunto ignoro si tiene sentido comentar una actualización del día anterior, si la crítica mantiene su vigencia o si queda desechada cual clinex postpajote, pero no puedo dejar de comentarle que, aunque no he visto El Rey de la Montaña, ese despojamiento del que habla, la abstracción narrativa, me ha recordado a esta otra maravilla:
    http://www.imdb.com/title/tt0065720/
    en la que dos hombres huyen. De un helicóptero. Negro.

  9. Tiene mucha razón con lo del carácter anfetamínico. Pensaré en ello.

    Y esta no la he visto. Anotadísima queda.

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